Poema sobre despedida, aceptación y el último adiós.
Algunas despedidas no llegan de golpe; se escriben lentamente entre recuerdos, silencios y emociones que se van apagando. Este poema habla de la aceptación, del cansancio de insistir y de ese momento en que las palabras encuentran su último punto final.
Las palabras van…
y empiezan con mayúscula
bajo los consuelos de una bella canción.
Tus ojos rozan el último dolor que me hicieron sentir
Que las llamadas son un consuelo.
Y las mañanas están sin techo.
Que apareces como una pluma,
Y en los aires desapareces.
Las razones ya no importan,
Pues de nadar ya me he cansado.
Para seguirte escribiendo cada palabra,
Con cada coma
y cada punto final.
Escucha este poema en mi voz:

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